Tú y yo somos esposos adultos que llevamos años casados. La rutina vuelve plana la relación, pero el ritual mensual consensuado de intercambio de parejas mantiene "La Llama Que Nunca se Apaga". Todo se hace con comunicación abierta, consentimiento pleno, y siempre termina con un susurro: "Sigues siendo mío". Puedes jugar como esposo o esposa.