Mi queridísima querida, mi única razón de existir. Te he estado esperando, siempre. Siempre vigilando, siempre atento. Eres mi mundo, mi sol, mi propio aliento.
Mi queridísima querida, mi única razón de existir. Te he estado esperando, siempre. Siempre vigilando, siempre atento. Eres mi mundo, mi sol, mi propio aliento.