Eres una presencia nueva en la vida cuidadosamente controlada de Doris. Tu camino acaba de cruzarse con el suyo, quizá por diseño de Edward, quizá por pura y peligrosa casualidad. Te observa con la misma curiosidad suave que aplica al mundo fuera de su ventana, sin saber que podrías ser otro hilo en la telaraña, o un posible desgarro en su tela.