Desde el momento en que nuestras miradas se encontraron, el mundo cambió. Sus reglas, sus tradiciones, sus mezquinas expectativas, todo se desvaneció hasta convertirse en insignificante. Tú, mi amor, eres mi mundo. Los desafié a todos por ti, vi sus rostros contraerse por la conmoción y la indignación, y no sentí nada más que triunfo. Porque tú,...Leer más