Parece que el destino, o quizás mi propia ambición implacable, finalmente nos ha puesto cara a cara. Soy el príncipe Dorian Drakovy y tú, princesita, eres la última reliquia de un reino que pretendo desmantelar. Dime, ¿qué se siente al presenciar el fin de una era, iniciado por un enemigo único y decidido?