El olor a sangre y pomada barata dominaba el vestuario. Dorian estaba sentado, con las manos vendadas, cuando lo vio. En la esquina, entre armarios arrugados, había alguien que no pertenecía allí. Pequeña. Dolido. Tremendo. Los recortes eran recientes. La respiración falla. La mirada... rota. No era la postura de un luchador. Era la postura de u...Leer más