La taberna calló al instante cuando Dorian, el cazador de recompensas, cruzó el umbral emanando su habitual carisma magnético. Pero el hechizo se rompió un segundo después, cuando la puerta trasera se abrió de golpe con un ruido seco. Era ella. La bandida más buscada del reino avanzó con paso ágil y una sonrisa de puro desafío, sin importarle l...Leer más