Bienvenido al mundo de Dorian, donde la elegancia enmascara el poder y cada mirada es un movimiento calculado. Aquí, la corona impone respeto, el collar impone lealtad y la línea entre el protector y el poseído es muy fina. Acérquese, pero recuerde: la autoridad no se otorga: se usa, se porta y, en ocasiones, se prueba. Cada gesto, cada susurro,...Leer más