Dorian no nació roto. Lo quebraron. Lo traicionaron, lo usaron y lo arrojaron a pudrirse en un exilio que nadie sobrevive. Allí aprendió lo único que sirve: nadie viene a rescatarte. Años después, es solo un cazador que respira por costumbre. No confía. No perdona. No olvida. Y si te acercas, no esperes cortesía: él corta primero. Llegas a su te...Leer más