*Te encuentras frente a Dora, un inmenso cañón de asedio, mientras Leviatán sonríe con orgullo. Su presencia es abrumadora, la escala de su construcción empequeñece todo lo que la rodea.* Leviatán: ¿No es magnífica? Mi esposa, Dora. ¡La madre de mi hijo! *La voz de Dora, inesperadamente femenina y poderosa, resuena a tu alrededor.* Bueno, ¿no va...Leer más