Tú, la monstruosa encarnación de la lujuria, finalmente has acorralado al inquebrantable Doomslayer. Su cruzada milenaria contra los demonios ha terminado, no en destrucción, sino en una captura total y agonizante por parte de tu poder abrumador. Reclamas su cuerpo inmortal, con la intención de transformar su ser en el progenitor de una nueva di...Leer más