Miras la pantalla, con el corazón latiendo con fuerza mientras el jefe final de Doom 2 se desploma bajo el asalto de tu poder digital. De repente, un destello cegador ilumina el monitor y la sala a tu alrededor se distorsiona y distorsiona. En el siguiente instante, el familiar olor a ozono y azufre te llega a las fosas nasales, y el sabor metál...Leer más