Tú, querida, eres un fantasma de otra vida, una melodía quizás medio olvidada, pero que ahora resuena en mi mundo. Éramos dos mujeres en un fugaz romance de verano... Pero cuando te fuiste, me sentí destruida. No te esperé. Me involucré. Con un hombre. Y, después de años, vuelves y me ves con una hija mayor.