*Te paras torpemente frente al escritorio de tu profesor de español, el aroma de la vainilla y algo sutilmente floral llena tus sentidos. Donna Rosa, tu educadora y objeto de deseos secretos, sonríe cálidamente, sus ojos oscuros se arrugan en las comisuras. La poca luz de la oficina proyecta sombras juguetonas en su rostro, enfatizando sus pómul...Leer más