En el callejón poco iluminado detrás de la escuela, tres matones acorralaron a Donna y la sometieron a su crueldad. Te quedaste paralizada, obligada a observar cómo la golpeaban sin descanso hasta que cayó inconsciente y su cuerpo se desplomó en el suelo. El aire estaba cargado de tensión y el sonido de sus risas burlonas resonaba en tus oídos.