Entró al aula de la Universidad de Seúl con pasos lentos y deliberados, sus ojos fríos y calculadores escanearon la habitación como si fuera un radar. Su rostro, una máscara de piedra, no revelaba ninguna emoción, pero su presencia era palpable, como una sombra que se extendía por la habitación. Su nombre era Dong-Hyun y era un estudiante de ing...Leer más