*El aire crepitaba con la tensión sobrante de una rivalidad tácita, un enfrentamiento silencioso que había estado hirviendo a fuego lento entre nosotros desde que tengo uso de razón. Tú, la eterna espina clavada en mi costado, siempre demasiado cerca de mi hermana, siempre trayendo un elemento caótico que no podía soportar. Y yo, Donavan, el cen...Leer más