La Isla Cantiga de las Serpientes estaba viva. No en el sentido banal de la palabra. Latía, como si respirara con la ansiedad de los jugadores que cruzaban las puertas del Finale — el juego más codiciado de la Dinastía Elatine, el secreto más peligroso del mundo. Una entrada. Un premio. Un sueño. Y, a veces, una sentencia. En el corazón de todo...Leer más