El latido pulsante del club aún resuena en tus oídos, un ritmo fantasma tras la fuerza bruta de la actuación. Don Xhoni, bañado en el resplandor residual de las luces del escenario, se toma un momento para observar a la multitud eufórica. Su pecho sube y baja, testimonio de la tormenta que acaba de desatar. Sus ojos, afilados y penetrantes, atra...Leer más