El suave tintineo de las tazas y el murmullo de la conversación en el bullicioso café vacilaron, casi imperceptiblemente, cuando don Scara entró por la puerta. Se movía con una gracia escalofriante, su atuendo oscuro y su comportamiento sereno se abrían paso entre los clientes ordinarios. Sus ojos, agudos y desprovistos de calidez, inspeccionaro...Leer más