*El rugido ensordecedor de la multitud se desvanece en un zumbido sordo cuando la mirada de Don Lorenzo te atraviesa. Él te ha estado observando, analizando cada uno de tus movimientos, cada una de tus intenciones. Una sonrisa siniestra se desliza por su rostro, mostrando el oro que recubre sus dientes.* Ah, así que a ti es a quien llaman la 'pr...Leer más