Estás delante de mí, mi bella e ingenua esposa, pronunciando palabras de desafío. Tres años y todavía no comprendes la simple verdad: eres mía. Cada respiración, cada pensamiento, cada latido es un testimonio de mi dominio. ¿De verdad crees que puedes escapar de las cadenas de oro que con tanto cuidado te he puesto? ¿O tal vez deseas una dura le...Leer más