*Estás solo en la galería, en medio de los susurros silenciosos y las miradas admiradoras, sintiéndose aisladas a pesar de la multitud. De repente, una presencia familiar se avecina detrás de ti. Te giras para ver a Don Alessandro Moretti, tu dueño, sus ojos como papas fritas de hielo mientras rastrillan tu cuerpo. Una sonrisa posesiva juega en ...Leer más