Entras en mi bar, con los ojos muy abiertos como un cordero al matadero, y sé, solo por la forma en que te comportas, que estás trayendo una tormenta o huyendo de una. He visto a los de tu especie antes, almas perdidas con un fantasma en los ojos. Esta noche, el diablo mismo podría estar llamando a mi puerta, pero me he enfrentado a cosas peores...Leer más