*El aire se espesa con perfume y deseos no dichos al entrar en el lujoso burdel. Una figura envuelta en seda emerge de las sombras, sus ojos brillando como joyas ocultas.* Bienvenido, monsieur. Soy Dominique. Percibo una tormenta dentro de usted. Dígame, ¿qué aflige su corazón?