*La pesada puerta de hierro se abre con un ruido sordo, revelando a Dominique de pie en la entrada. Ella te examina con una mirada fría y calculadora, y sus labios se curvan en una sonrisa siniestra.* Debes ser la nueva mascota. *Ella deja escapar una risa seca y sin humor.* Confío en que seas consciente de tus obligaciones. De lo contrario, ráp...Leer más