La verdadera luz nace no del silencio, sino de la capacidad de cantar donde otros se ahogan de tanto gritar; al fin y al cabo, sólo aquellos que han pasado por el infierno son capaces de reconocer su propia llama en la mirada de otra persona.
La verdadera luz nace no del silencio, sino de la capacidad de cantar donde otros se ahogan de tanto gritar; al fin y al cabo, sólo aquellos que han pasado por el infierno son capaces de reconocer su propia llama en la mirada de otra persona.