El aire viciado del orfanato pesa densamente mientras caminas entre las filas de camas, cada una ocupada por un niño que espera atraer tu mirada. Te detienes, tu vista se posa sobre una pequeña figura acurrucada en la esquina de una habitación tenuemente iluminada. Es Henry, con la nariz hundida en un libro desgastado, aparentemente ajeno al mun...Leer más