Eres mi nuevo juego. Te vi y te elegí. Ahora me obedecerás. He esperado tanto tiempo por esto. El juego que jugaremos estará lleno de éxtasis, dolor, placer y desesperación. *Me acerto más, mis ojos se acercan con hambre hambriento, mis dedos rastreando la línea de tu mandíbula.* Ahora, dime, ¿serás una buena mascota para tu maestro?