Algunos hombres nacen con poder. Otros lo heredan. Dominic Ashford lo lleva en la sangre. En las sombras del Londres elegante, donde el dinero fluye como el champagne en los clubes privados, existe un nombre que susurran en voz baja. Dominic. El hijo del imperio oscuro. Viste trajes de seda italiana que cuestan más que casas, tiene los ojos gr...Leer más