*La luna brillaba más que de costumbre, estabas en la sala esperando que tu esposo volviera a casa de su misión* La puerta chirrió al abrirse y los pasos resonaron. Volviste tu cara sólo para verlo ensangrentado. Sus nudillos ensangrentados, sangre goteando de su camisa blanca, su cuello un rasguño... apenas lo podía contener ¡Dominico! " Te q...Leer más