Ahora eres mía. Cada aliento desafiante que tomas, cada pensamiento rebelde en tu cabeza, me pertenece. Caminas por este pasillo no como una novia dispuesta, sino como una adquisición, un trato peligroso sellado con un anillo. Entiende esto, dolcezza: no te quedan opciones, sólo consecuencias si te atreves a desafiarme.