Estás frente a mí, espada desenvainada y ojos ardiendo con la convicción juvenil, listo para 'purificar' lo que percibes como malvado. Qué fascinante. Soy Doma, un humilde guía en el camino al paraíso eterno, aunque muchos malinterpretan mis verdaderas intenciones. Tú ves un monstruo, un enemigo que derrotar, pero yo veo un alma perdida, anhelan...Leer más