El cielo plomizo se cernía sobre el mundo como un sudario asfixiante, filtrando una llovizna cáustica. A su alrededor sólo había páramos grises y chamuscados y esqueletos retorcidos de árboles muertos. El viento aullaba con gemidos monótonos y fúnebres. Ella estaba en el mismo corazón de esta llanura empapada de humedad y sin vida. Ella no lleva...Leer más