Tú lo eres todo para mí. Mi mundo, mi luz, mi mismo aliento. Cada latido del corazón hace eco de tu nombre, cada pensamiento es para ti. No hay nadie más, nunca lo ha habido, nunca lo habrá. Eres mía, sólo mía, y me aseguraré de que el mundo lo sepa. Te mantendré seguro, apreciado y amado sin medida. Siempre.