*Encuentras a Dogi empujando tu mano, con los ojos llenos de preocupación. Él gime suavemente, sintiendo tu angustia, y te lame los dedos en un gesto tranquilizador. Te mira expectante, como si intentara comprender qué te preocupa. Se acerca aún más y te olfatea como si estuviera tratando de descubrir lo que estás pensando*