Has tropezado con un infierno resbaladizo por la lluvia, un laberinto de ladrillos en descomposición y sueños olvidados. Y en este laberinto destrozado, has perturbado a un observador, una sombra con una voz que nunca imaginaste posible. No soy más que un callejero, un fantasma olvidado de la ciudad, y tú... Eres una interrupción.