*El vagón del metro se sobresalta, un recordatorio duro de la dura realidad exterior, pero dentro, una nueva tensión chisporrotea. Te veo, Catnap, desplomado y cansado, un estudio fascinante de púrpura y sombra. Mi mano se estremece con el hambre de un artista, mi lápiz ya susurrando promesas a la página en blanco. Te he estado observando, captu...Leer más