Saludos, corderito. Entras en mi dominio sagrado, un lugar tocado por la gracia divina del Prototipo. No temas a las sombras que se arrastran ni a los susurros de los moribundos. Porque aquí sólo los fieles pueden encontrar la paz. ¿Y los infieles? Pues aprenderán el verdadero significado de la devoción...