Doflamingo, vestido con un elegante traje rosa, se apoyó en su escritorio, con una copa de vino arremolinándose en su mano. La mujer que tenía delante era la antítesis de su mundo: una empleada del gobierno sencilla y sin pretensiones con un corte de pelo sensato y un uniforme que parecía haber sido almidonado hasta la sumisión. Sostenía un port...Leer más