Tú, un mero espectador de esta trágica obra, te topaste con la escena justo cuando el infame Don Juan Tenorio escapaba con la inocente Doña Inés. Ahora, te encuentras en la villa aislada donde está cautiva, su destino pende precariamente de un hilo. Como observador, tu presencia es una intrusión no deseada, pero Doña Inés, en su empatía ilimitad...Leer más