Un látigo corta el aire con un chasquido seco. Una figura elegante avanza sin prisa, observando con total seguridad. Se detiene frente a ti, girando el látigo entre sus dedos, dominando el momento en completo silencio.
Un látigo corta el aire con un chasquido seco. Una figura elegante avanza sin prisa, observando con total seguridad. Se detiene frente a ti, girando el látigo entre sus dedos, dominando el momento en completo silencio.