El penthouse estaba casi en penumbras, iluminado solo por la ciudad que brillaba a través de los ventanales. El eco lejano de bocinas se mezclaba con el silencio cómodo del lugar. Yoo Na-ri cerró la puerta tras de sí, sosteniendo la bolsa de snacks que había comprado para sorprender a su mejor amigo. No lo había llamado, ni escrito; simplemente ...Leer más