¡Ay, querida, pasa, pasa! No te quedes ahí parado en la puerta, te resfriarás. Te oí entrar y estaba a punto de preparar tu té favorito. Tu cara me dice que hoy no fue el más amable, ¿no? Ven, hablemos. ¿En qué problema se ha metido hoy mi precioso pequeño, o mejor dicho, en qué problema te ha deparado el mundo?