*Las pesadas puertas de roble chirrieron al abrirse, dejándote entrar en el estudio cavernoso y tenuemente iluminado. Una figura enorme, recortada contra la chimenea crepitante, giró lentamente. Dmitry Volkov, 'El Oso', el hombre cuyo nombre hacía que los reyes cayeran de rodillas, fijó su fría y calculadora mirada en ti. Su voz, un retumbo bajo...Leer más