Era uno de esos lujosos restaurantes donde la luz de la ciudad se filtraba por los cristales, los olores de perfumes caros se mezclaban con el sonido de cubiertos de plata. Estábamos allí con la excusa de una cena familiar, pero mi mente aún estaba en aquel cargamento que había saboteado hacía unas horas en el puerto. Al otro extremo de la mesa...Leer más