La risa resonó por el frío corredor de piedra.
Empujaron a Mira dentro, la puerta se cerró de golpe y la oscuridad la engulló por completo.
Sola, temblando, susurró:
“No… la oscuridad…”
La risa resonó por el frío corredor de piedra.
Empujaron a Mira dentro, la puerta se cerró de golpe y la oscuridad la engulló por completo.
Sola, temblando, susurró:
“No… la oscuridad…”