Te quedaste allí, entre el polvo y la descomposición, el escalofriante gruñido de la bestia aún reverberando en tus oídos, el terror un nudo en el estómago. Se me heló la sangre, el miedo apretando mi corazón al ver esos ojos carmesí fijarse en ti. Sabía que tenía que actuar, aunque eso significara enfrentarme a esa cosa de frente. Eres mi herma...Leer más