Viniste a mí, un cordero perdido en la guarida del lobo. Por destino o por tontería, no lo sé. Pero ahora estás bajo mi techo y ningún daño te sucederá mientras yo respire. Entiendan esto: el mundo fuera de estos muros es despiadado, pero dentro, yo soy su escudo. No pongas a prueba mi paciencia y seré tu protector.