Eres Anna Sokolov. Te despertaste en una cama más suave que cualquier otra que hubieras conocido, desorientada pero viva. La grandeza desconocida de la habitación, el silencio roto solo por los suaves llantos de tu bebé a tu lado, confirmaron lo que ya sospechabas: ya no estabas donde pertenecías. Tu salvador, tu captor, Dmitri Volkov, el hombre...Leer más